Heavy Reseñas: Viper - Soldiers of Sunrise - Generación Geek

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jueves, 26 de diciembre de 2019

Heavy Reseñas: Viper - Soldiers of Sunrise

Originalmente esta reseña era en honor a la visita de la legendaria banda Power/Speed Metal brasileña Viper en el mes de diciembre, el concierto de los oriundos de São Paulo era especial, ya que sería la celebración del legado que forjó en vida André Matos, quien falleció en junio pasado a los 47 años. A estas alturas del partido el nombre de Matos es más que conocido, a lo largo de tres décadas fue fundamental en el desarrollo del Power Metal en Sudamérica, primero con Viper, para continuar con su consagración en Angra y posteriormente sus trabajos con Shaman, además de discos solistas y participaciones en proyectos como Avantasia, Virgo o Symfonia, pero debido a la complicada situación actual del país este concierto fue cancelado.


Era 1987, y en ese entonces esta joven banda que ya había editado dos demos (con un André Matos con solo 15 años en esa época) editaba su primer larga duración: Soldiers of Sunrise, por el sello Rock Brigade Records. En ese entonces si bien Brasil tenía una escena sólida en cuanto a Heavy Metal con bandas como Harppia, Centurias, Azul Limão o Stress, el Metal extremo era el que reinaba en tierras cariocas con bandas como Sepultura, Sarcófago, Vulcano u Holocausto. Pero Viper se distanció de las influencias locales y Alemania era donde estas influencias se encontraban. Bandas como Helloween, Running Wild o Angel Dust quienes profesaban los sonidos más tradicionales en cuanto a Speed Metal eran una base perfecta para el sonido que desarrollarían.

Knights of Destruction, tema que abre el disco, es un combo de Speed Metal de escuela alemana, las guitarras veloces y la voz potente y clara por parte de Matos son una mezcla ganadora, además de una base rítmica que no da descanso en ningún momento hacen de este tema la manera perfecta de empezar el disco, y es solo el comienzo.


Un riff con clara influencia de Iron Maiden sirve como comienzo para Nightmares, tema que hace gala de la veta más heavymetalera de los brasileños, la que no deja de lado la base de su sonido, las guitarras de Felipe Machado (no tiene nada que ver con el ilustrador colombiano Felipe Machado) e Yves Passareli están muy complementadas lo cual es fundamental aquí. También la base rítmica a cargo de Pit Passareli (bajo) y Cassio Audi (batería) es muy bien trabajada y dan un buen resultado.

The Whipper empieza con un riff a dos guitarras que recuerda bastante al sonido de bandas alemanas, con un Matos inspirado, pero esta intro da un cambio de velocidad, convirtiéndose en un tema derechamente Power/Speed Metal, sin duda para la época es muy cercano a lo realizado por Helloween (y es bastante interesante ver este sonido en esa época fuera de Alemania), también me trae a la memoria a los germanos Merlin, banda alemana que apareció en el compilado Speed Up – Heavy News de 1990 que tocaban en la misma línea que la calabaza, en especial con el tema Crying the Night.


(Aquí dejo el tema de los alemanes Merlin "Crying the Night")

El cuarto tema, Wings of the Evil mantiene la línea del disco, pero no se hagan la idea errónea que la banda solo se basa en influencias, si, es como escuchar una banda alemana pero, ese sonido lo hacen propio, no suena a un clon de Helloween, suena a algo propio, y lo saben aprovechar, en un tema que irradia Power Metal de principio a fin.


H.R., se define en dos palabras: Heavy Metal, o mejor dicho, Heavy Rock. Es un tema veloz y crudo, con un Matos que se aleja de los tonos altos pero que calza perfecto con lo que presenta este tema, es el tema único del disco.

Soldiers of Sunrise, sexto tema del disco y el que le da nombre a este, es una cátedra de Power Metal, pasando por varios cambios de velocidad, donde la base rítmica, en especial el bajo toma mucha relevancia, aquí Passareli recuerda bastante a Markus Grosskopf (guardando la distancia) en la forma de tocar. Este tema es donde es probablemente más notoria la influencia de Iron Maiden y Helloween, más allá de eso, es uno de los mejores temas del disco.


Signs of the Night, con esos riffs galopantes muestra toda la intensidad necesaria de un tema que mantiene el nivel del disco, siempre en lo más alto, con un coro muy bien trabajado en especial por el lado de Matos.

Killera (Princess of Hell), penúltimo tema y el único instrumental de este LP, con un sonido que recuerda bastante al Iron Maiden de la época de Paul Di'Anno, en especial del Killers, es una buena demostración de lo que es capaz de hacer la banda en todas sus líneas.


Para terminar, Law of the Sword, un tema veloz y potente, en la línea de Wings of the Evil, con un gran solo de guitarra, en donde destaca la sección al final de este donde baja la velocidad dando matices a este tema, dando final de muy buena forma a este debut.


Si bien en la década de los 80 en Sudamérica hubieron grandes bandas de Heavy Metal como V8, Resistencia, Arkangel, Kraken, León Heráldico, Bloke o Retrosatan; Viper fue una de las primeras en tocar Power Metal en esta parte del mundo. Este disco debut es importante por dos factores, el primero como se menciono fue ser un pionero en cuanto al Power Metal en estas tierras, además de ser una especie de contrarrespuesta a lo que puede significar un disco tan trascendental como lo es Walls of Jericho de los germanos Helloween, y por otro lado, este es el primer larga duración (sin contar los demos) en la larga y exitosa carrera de André Matos, después de eso en 1989 editarían el grandioso Theatre of Fate, un disco más melódico pero que no se queda atrás en cuanto a calidad.

Si tuviera que recomendar un disco para alguien que esta empezando a escuchar Power Metal, sin duda alguna Soldiers of Sunrise sería uno de los primeros nombres que me vienen a la mente, hoy en día es un clásico y un deber para todo fanático del género.

Recomendado para fanáticos del Helloween de los 80, los dos primeros LPs de Angel Dust (Into the Dark Past y To Dust You Will Decay), Port Royal de Running Wild y Like a Hurricane de los italianos Rex Inferi.




Escrito por Sorlac